REFLEXIONANDO
En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.
SÉ CONSCIENTE DE TU IGNORANCIA Y SE TE DARÁN MIL CONOCIMIENTOS.
Faouzi Skali (siglo XX)
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EL AMOR
En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.
Rabia´al Adauiya. (Mística sufí de Basora Siglo VIII)
Un día preguntaron a Rabia´ qué era para ella el amor:
“Entre el amante y el amado – contestó – no existen distancias.
No hay más palabra que de la fuerza del deseo ni más descripción que la del placer.
Quien ha gozado ha vivido y quien describe no se describe.
En verdad, ¿cómo puede describirse algo cuando en su presencia te vas, en su existencia te disuelves, en su contemplación te diluyes, en su pureza te embriagas, cuando quedas saciado en tu abandono, y en tu felicidad te ausentas?”
Un abrazo muy fuerte desde: Eneadanza, las Danzas Sufíes para el Cambio.
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DERDEBA ROUHANÍA
13 – 14 Y 15 DE NOVIEMBRE DE 2009
INFORMACIÓN. CURSOS Y TALLERES EN:
WWW.ENEADANZA.COM
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LA IMITACION IGNORANTE
En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso
Deseamos contarte esta pequeña historia, no para darte ninguna lección, ni tan siquiera mostrarte un camino, nuestro amable y sabio lector. Solo deseamos ser notarios de un hecho que nos causó asombro al escucharlo y, tal como lo recibimos, te lo hacemos llegar, solo te pedimos con humildad, que, por favor, prestes atención:
“Una vez un hombre que paseaba por el bosque, vio a un zorro inválido que a pesar de sus limitaciones, observó su robustez y aquel buen hombre se preguntó cómo haría ese animal para estar tan bien alimentado. Decidió pues, seguirlo y después de estar casi un día al acecho, descubrió que con mucha dificultad se había instalado en un lugar donde solía ir un león a devorar a sus presas. Cuando el león acababa de comer, se alejaba y, entonces, el zorro se acercaba a los despojos y se alimentaba a placer.
El hombre se dijo:
- Deseo que el destino me ofrezca el alimento de igual manera.
Dicho y hecho, se marchó a un pueblo y se sentó en una calle cualquiera a esperar. Pasó el tiempo y no sucedió nada, excepto que conforme iba pasando el tiempo, estaba más hambriento y débil. Sucedió que, cuando había llegado al límite de la extenuación, escuchó una voz interior que le dijo:
- ¿Por qué quieres ser como un zorro que busca la manera de beneficiarse de otros?, ¿Por qué no ser como un león que busca su propio alimento?
Un abrazo muy fuerte desde: Eneadanza. Las Danzas Sufíes para el Cambio.
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