En el nombre de Dios. El Misericordioso. El Magnánimo.
Estimados amigos y seguidores de nuestro blog de Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio:
Hoy es un día de traslados, lo hacemos insertando nuestro blog en nuestra página Web: www.eneadanza.com lo hacemos con alegría y para integrar todo lo que hacemos en un solo proyecto, algo que sea operativo para todos, un solo sitio para que podáis seguirnos con mucha más facilidad.
Deseamos que estos cambios no os causen ninguna molestia, lo hacemos con la intención de mejorar, de reunificar nuestros trabajos en una página con múltiples posibilidades. Por ello os facilitamos el nuevo acceso:
http://www.blog.eneadanza.com/
Muchas gracias por vuestra comprensión y deseamos que sigáis haciéndonos compañía cada vez que paséis por delante de nuestro caravasar, el punto de encuentro para todos aquellos seres humanos de buena voluntad
Un fuerte abrazo desde:
Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio
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EN EL NOMBRE DE DIOS. EL CLEMENTE. EL MISERICORDIOSO.
LEED EL CORÁN. LEER UN LIBRO SAGRADO
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EN EL NOMBRE DE DIOS. EL CLEMENTE. EL MISERICORDIOSO
HADITH DEL PROFETA (BENDITO Y ALABADO SEA)
CON LOS NIÑOS:
JUGAD CON ELLOS SIETE AÑOS
EDUCARLOS SIETE AÑOS
Y SED SUS AMIGOS SIETE AÑOS
¡AMARLOS TODA VUESTRA VIDA!
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En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso
Relatos desde Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio.
Parece que el tiempo está mejorando, el viento del cercano desierto nos trae murmullos de viejas caravanas perdidas, de lamentos olvidados de los espíritus que vagan en las noches profundas en las vastas planicies de arena, llega el calor y, es como si se despertaran de golpe los que reclaman un lugar en la atención de los vivos, aquellos que nos dicen que mientras haya un soplo de vida hay que vivirlo como si fuera el último.
Nosotros continuamos reparando con pequeñas obras de albañilería aquellos desperfectos que se han ido produciendo a lo largo del tiempo en nuestro entrañable caravasar, nos reunimos al atardecer después de abluciones y rezos para reconfortar nuestros espíritus pronunciando cualquiera de los 99 Bellísimos Nombres de Al-lah, nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu están en paz, y deseamos que esa sensación compasiva, se extienda a todos los rincones más próximos a nosotros, pues si otras almas caritativas reciben ese mensaje, ellas a su vez lo extenderán hacia otras latitudes y así hasta que todo el universo sea una sola oración, ¡que sea la voluntad de Al-lah! Y que a nosotros nos siga llegando su protección.
Traemos aquí hoy una vieja historia que nos relataron hace mucho, muchísimo tiempo y que casi habíamos olvidado, pues basta que algo nos haga reflexionar sobre donde estamos o nos encontramos, para que nos resulte tremendamente difícil saber, que orilla del camino es la más beneficiosa, y, nuestra historia comienza así:
“Hallábase nuestro mulah Nasrudín, descansando plácidamente a la orilla de un río, cuando, desde la otra orilla, un hombre le gritó:
- ¿Qué he de hacer para ir a la otra orilla?
- No hace falta que haga nada – le respondió Nasrudín – usted ya está en la otra orilla”.
Un fuerte abrazo desde Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio.
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En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.
Acabamos de estar en Irotz, Navarra, en el Centro de Yoga Mágico de Omkar, trabajando con un grupo humano lleno de amor y coraje, pleno de sentimiento y fuerza, personas que están en una búsqueda sincera de sí mismos. Gentes acogedoras y amorosas que han hecho que nuestro trabajo fuera muy gratificante.
Desde Eneadanza, las Danzas Sufíes para el Cambio, deseamos dejar constancia de el buen hacer de todos ellos: Omkar, Dana, Marisa, Ana O., Ainoa, Felix, Ana C., Javier, y, Ana A. de su compromiso con el trabajo espiritual, seres de luz, de corazón abierto y mirada limpia, gentes que han recorrido senderos del saber, personas que se implican en el trabajo con la fuerza que solo la autenticidad da fe de su entrega.
Omkar posee, efectivamente, un centro mágico, junto a un río de aguas limpias, un puentecito que cruza el río y se enorgullece de ser parte del Camino de Santiago, árboles frondosos y silencio, mucho silencio, el lugar ideal para trabajar y vivir, lleno de vitalidad y energía reparadora, en este lugar hemos tenido el privilegio de trabajar, de vivir la danza, el sonido y la espiritualidad de lo más profundo de cada uno de nosotros, y ser acogidos por la familia de Omkar, de su mujer y sus preciosas hijas.
Danzas Gnawas de Trance Cinético, momentos para la plenitud y el recogimiento, tiempo para planificar cambios, observaciones para rectificar rumbos, compromisos que se reafirman en lo espiritual, corporal y mental, cuerpos que vibran y danzan que lloran gritan y danzan, que se revelan contra el dolor y que sienten que el camino que recorren es el sendero que les lleva a sanación de ese cuerpo de esa mente y de ese espíritu indomable que sabe que su camino está en la energía interior que el Ser descubre.
Damos las gracias a todos ellos por el privilegio de haber compartido espacio y tiempo, risas y llantos, pero sobre todo mucho amor, la energía que hace que la búsqueda sea el desvelar de ese Amor oculto que nos marcará la pauta para expandirnos hacia el infinito.
No deseamos despedirnos sin hacer mención a Jose Mari y su familia, que nos acogieron en el hotel rural Akerreta, un lugar donde se duerme mirando a las estrellas, pues sus habitaciones tienen amplios tragaluces sobre la cama que al acostarnos da la sensación que estás en esa entorno maravilloso de prados y bosques, de pequeños pueblos que contemplan el transitar del Camino de Santiago.
A todos ellos muchas, muchas gracias.
Un abrazo muy fuerte desde Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio.
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En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.
Hay momentos en nuestras vidas que nos preguntamos donde está la presencia de Dios. Cuando contemplamos el dolor, las dificultades, la pobreza, la enfermedad, la tristeza, el abandono, las guerras que asolan el mundo, niños que tienen que trabajar para subsistir, niños que se les recluta para la guerra, mujeres a las que se les esclaviza en la prostitución, el tráfico de armas, el terrorismo ya sea religioso o político, los abusos de poder etc. etc. etc.
Echar una mirada al mundo de nuestro tiempo, es contemplar la desolación y la aridez de un universo humano que parece que no ha aprendido a caminar por los senderos de la espiritualidad y la conciencia del Ser, de tal forma que ponemos en Dios la responsabilidad de las miserias de este mundo, sin darnos cuenta que no podemos hablar de Él, escribir sobre Él, rezarle a Él, cantarle alabanzas si no aprendemos de todos sus mensajes espirituales difundidos desde todas las filosofías, desde todos los rincones donde exista una religión.
No hacemos lo posible por caminar por los senderos del espíritu desde el comportamiento que venga dado por el amor que imprimamos a nuestras vidas para que vean la Obra de Dios a través de nuestros hechos. Nuestra existencia se debe reflejar en aquello que decimos que Dios Es. Si deseamos realmente Ser y vivir en los caminos de ese Conocimiento que vive en nosotros como legado de todos aquellos que transmitieron mensajes de paz y concordia para todos y, no para unos pocos, no nos queda más remedio que vivir en la gran meditación, aquella que hace que nos concentremos en esa conciencia necesaria para atrevernos a realizar el gran cambio en el Ser Humano.
¿Vivimos una vida feliz? ¿Nuestros pensamientos se llenan de paz? ¿Deseamos algo realmente distinto a lo que vivimos en estos momentos? Entonces pongamos en práctica todo aquello que sabemos y conocemos de Dios, no importa nuestras creencias, nuestras ambiciones o nuestras búsquedas de poder, lo realmente necesario que caminemos en la paz porque Dios es Paz, que lo hagamos en el amor, porque Él es Amor, que perdonemos, porque Él es Perdón, que conozcamos, porque Él es Conocimiento, que seamos misericordiosos, porque Él es Misericordia, que no estemos en la búsqueda de poder, porque Él es Poder, Abundancia y Vida Esplendorosa.
Si realmente deseamos conocer a Dios, trabajemos en Su Mensaje, pues, de no hacerlo así, quedaremos atrapados en el callejón sin salida de una mente fragmentada.
Un abrazo muy fuerte desde Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio.
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En el nombre de Dios. El Clemente. El Misericordioso.
Vivir en el universo de las sensaciones que nos transmite el cuerpo, es estar en unión con el espíritu. Estar en el sentir del cuerpo, es ser consciente de lo que nos está pasando en ese segundo infinito que es el momento presente (ver “Viaje por un Camino de Hermosura” Ángel Lafuente Laarbi-R. Mandala Ediciones) ese instante que marca una diferencia justo cuando percibimos que estamos en nosotros, observando como la mente es su propia observadora a través del cuerpo y el mundo inabarcable del espíritu.
La acción, el hacer, el conocimiento que nos transmite ese saber qué hacer porque nos da la certeza del trabajo correcto en el punto preciso, pues esa sensación de la presencia del espíritu es la que está detrás de todo quehacer, siempre y cuando, esté empujado por la inspiración de ese acto preciso del espíritu que nos guía, nos protege y nos cuida en el amor.
Nuestro espíritu es una presencia que jamás nos abandona, que está ahí para nosotros, que nos da fuerza nos eleva hacia lo trascendente y maravilloso mundo de la autenticidad del Ser. No importa lo que hagas, no importa por donde transites, el caso es que cuando te encuentres solo y perdido sepas volverte a ese momento de estremecimiento que te avisa de que en ti hay una fuerza imparable que te da poder y amor para que te enfrentes a cualquier situación con entereza y dignidad, valores que no pierdes nunca, que están dentro de ti porque son patrimonio del espíritu que habita en ti constantemente.
El cuerpo, nuestro maravilloso cuerpo que percibe constantemente nuestra posición en el Universo, es el depositario de todos los órdenes de libertad y para sentir realmente que nuestra búsqueda está encaminada hacia el bienestar y la armonía con nosotros mismos y el mundo que nos rodea hemos de volvernos al interior del cuerpo para abrir los canales de energía primigenia que permanecen en nosotros y que nos acompañan sin que tengamos una visión clara y poderosa de esa fuerza excepcional y sin que sepamos como servirnos de ella para que nuestra vida sea vivida en plenitud.
El movimiento de la danza es una de las herramientas que nos llevan a ir descubriendo nuestra capacidad mental y nuestra fuerza espiritual, y, el cuerpo en cada una de sus acciones, posee la sabiduría necesaria para transportarnos hacia los mares infinitos del espíritu.
Un abrazo muy fuerte desde Eneadanza: Las Danzas Sufíes para el Cambio.
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